Agradecer: el ritual para cerrar el año

El 2020 ha sido un año en donde el mundo se ha puesto patas arriba y donde nuestros límites se han estirado.

Nos hemos visto en una situación de incertidumbre que nos ha recordado lo necesario que es cuidarnos.

Cuidarnos a nosotras mismas pero también a cuidar a nuestra familia, a nuestra gente y a nuestro planeta. Un año donde el cuidado ha tomado un rol esencial.

Hemos aprendido que la práctica de cuidarnos —a nosotras o nuestra comunidad—es eso: una práctica, compuesta de pequeños hábitos que se construyen.

Desde cómo elegimos cuidar nuestros vínculos, nuestro cuerpo, nuestra alimentación, nuestra salud, nuestra piel y nuestras relaciones

Hemos aprendido que el secreto está en ser capaces de agradecer, sin que ocurran hechos extraordinarios.

Ahora el año está a punto de terminar.

Os proponemos cerrar este ciclo haciendo una pausa para mirar atrás, ver todo lo que ha pasado con nuevos lentes y agradecer.

Antes de mirar hacia adelante, mirar hacia atrás:

El 2020 nos ha enseñado que las pequeñas cosas del presente tienen un peso mucho mayor al que le dábamos antes. El 2020 nos ha ayudado a ver su peso real—uno que habíamos olvidado en el discurrir de nuestros días acelerados.

Qué afortunadas somos de recordar el peso de lo cotidiano:

De reconocer el milagro que es quedar con una amiga para tomar un café y compartir un rato con ella.

De encontrarse con la familia un domingo para pasar el día juntos.

De salir de casa para sentir el sol en la piel, el viento en los brazos y oler el aire limpio.

De escuchar el canto de los pájaros, o el silencio de los motores.

De reunirnos entre muchos sin miedo.

De sentir el calor del cuerpo de alguien que amamos.

Diciembre es un mes especial. Nos da momentos en los que el tiempo parece detenerse. Nos está invitando a dar un cierre.

Nos ofrece la posibilidad de perspectiva: esa oportunidad para mirar hacia atrás y verlo todo con ojos nuevos.

Y después de este 2020, esa oportunidad de revisar con ojos nuevos se hace una práctica aún más profunda, más vital, más honda de lo habitual.

Cada día es un regalo.

La forma que tenemos de recibirlos —de estar a la altura de esos milagros cotidianos— es dar gracias por ellos.

Cuando agradecemos, honramos.

La gratitud cambia la perspectiva que tenemos sobre la vida.

Y en un año como el que hemos vivido, pensar en la vida conjugando aceptación y agradecimiento es esencial.

Además, agradecer es la propuesta justa para cerrar el año... porque nos impulsa a la acción. La gratitud nos ayuda a reconocer lo positivo de nuestra vida, los aprendizajes de lo vivido, y a partir de esta reflexión, actuamos en consecuencia.  **

Preguntas para repensar tu 2020, con el foco en las gracias

¿Quiénes te acompañaron este 2020?

¿Qué regalos inesperados has recibido?

¿Qué has hecho que no habías hecho antes?

¿Cuáles fueron los mayores logros, y los mayores tropiezos?

¿Qué puedes agradecer de la turbulencia de este 2020, que te haya permitido crecer?

¿Qué pequeños rituales te ayudaron a sentirte bien?

¿Qué quieres celebrar y qué eliges mejor soltar?

Estas son algunas propuestas.

Puedes crear las tuyas y adueñarte de tu propia práctica. Este ritual, al final, es por y para ti.

Brindamos por un 2021 con mucha resiliencia, y poniendo en práctica lo aprendido.

Y tú, ¿qué agradeces de este año?

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