¿Qué es una piel sana? 5 consejos esenciales para una piel saludable

Piel seca, sensible, grasa, mixta o normal…

Existen diferentes tipos de piel y cada una necesita de cuidados específicos. Una piel sana, sin embargo, tiene rasgos comunes a todas ellas.

Qué es una piel sana: características de una piel saludable

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Cuando algo no anda bien, se manifiesta enseguida.

Una piel sana, por el contrario, tiene buen aspecto, cumple su función protectora frente agentes externos y posibles infecciones, y se relaciona con el entorno de manera óptima.

Tienes la piel sana cuando…

  • Es suave al tacto: cuando la tocas, la sientes lisa y suave. Una piel sana no tiene asperezas, ni zonas resecas e irregulares.
  • Se siente firme: su estructura es tensa y su textura tersa y compacta.
  • Está hidratada. Si se la ve reseca o con apariencia escamosa, a esa piel le falta hidratación.
  • Tiene un tono uniforme. No sufre de hiperpigmentación, decoloraciones ni manchas.

Cómo (man)tener una piel sana: 5 consejos esenciales

La piel necesita que le dediques unos minutos al día para sentirse y verse radiante.

1. Limpieza diaria

La limpieza diaria es un paso clave para una piel sana: quita el exceso de sudor, grasa y maquillaje que de otra forma quedaría acumulado, generando puntos negros y posibles infecciones.

Elige limpiadores suaves y que no contengan irritantes. La mejor opción son productos de origen vegetal porque tu piel los asimila perfectamente.

2. Hidrata profundamente

La hidratación es doble: desde dentro y desde afuera.

Asegúrate beber abundante agua y que tu alimentación consista en variedad de frutas y verduras que te aporten los nutrientes y vitaminas que tu piel necesita.

A nivel tópico, aplica productos hidratantes que ayuden a que tu cuerpo retenga la humedad. El mejor momento para aplicarlos es después del baño.

¿Nuestra recomendación? Crema Hidratante Facial con Aceite de Germen de Trigo. Poderosa antioxidante, hidratante y dermoprotectora.

3. Ejercicio regular

Una piel sana es el reflejo de una vida sana.

Hacer ejercicio estimula la circulación sanguínea, ayuda a eliminar las toxinas y suciedad a través del sudor, y mejora el brillo y el color de la piel.

Parte del truco es saber a qué decirle que sí… y a qué decirle que no. Sí: alimentos ricos en antioxidantes como la espinaca, la zanahoria, el tomate, los arándanos y los cítricos. No (ya sea moderando o directamente evitando): al consumo de café, carnes rojas, alcohol, tabaco y exceso de sal y azúcar.

Recuerda: A tu piel le hace bien lo que a tu cuerpo le hace bien.

4. Protección consciente

Asimismo, protegerse es un paso crucial en la salud de la piel, tanto de los rayos UV y exposición al sol, como a sustancias agresivas o incómodas para la piel.

Ponte protector, incluso en los días nublados. Usa ropa amigable al tacto, evitando materiales que puedan causar alergias, molestias o heridas (o que favorezcan ambientes húmedos y posible aparición de hongos). Evita el agua con sarro o el cloro en la piscina.

La mejor protección es la prevención ✨

5. Exfoliación

Una buena exfoliación es imprescindible:

Ayuda a eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie, incluso sin que te des cuenta, y favorecen el proceso de renovación que tu cuerpo hace de forma natural.

¿No sabes por dónde empezar? Prueba el Exfoliante Facial a base de Micropartículas de Celulosa Vegetal una vez a la semana y nota los resultados tú misma.

Una piel sana no es solo una piel que se ve bien: es una piel que se siente bien.

Mímala solo con productos naturales que la nutran, limpien e hidraten con ingredientes ecológicos. Consigue tu Pack preferido para tener una piel saludable.

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